Ruta de las pardinas o pies mojados

La ruta de las pardinas o de los pies mojados recibe su segundo nombre porque hay que vadear varios barrancos durante el recorrido.

Hubo un tiempo en que los monjes de San Juan de la Peña dominaban la mayoría de pueblos y tierras al sur de su monasterio.

Con el paso de los siglos, muchos de aquellos lugares se transformaron en pardinas, cuyas tierras continuaron siendo trabajadas por gentes que vivían en la soledad de la montaña, a cambio de extraer el fruto de sus pastos y labradíos.

Aquellos pardineros siguieron conservando su forma de vida ancestral hasta que la nueva sociedad industrial arrasó aquel mundo, borrándolo del paisaje y de nuestras mentes con tal ferocidad que parece que nunca hubiera existido.

Pero sí existió.