Ruta Circular a los Mallos de Riglos

La ruta circular a los Mallos de Riglos, camino del cielo, tiene su origen y finaliza en el pueblo de Riglos.

Las enormes paredes de conglomerado que se alzan sobre los pueblos de Riglos y Agüero se denominan localmente Mallos. Son el límite natural entre el Pirineo y el valle del Ebro, y tienen un extraordinario interés ornitológico durante todo el año. Aquí abundan las aves carroñeras, ya que los Mallos les ofrecen un lugar seguro para anidar y el ganado del llano les proporciona alimento.  

Riglos es una pequeña población asentada a los pies de unos imponentes Mallos, voz aragonesa que significa «maza».    

En Riglos anida la colonia de buitres leonados más importante de Europa.  No sucede todos los días que un buitre pase a no más de 20 metros de ti emitiendo un sonido estremecedor al cortar el viento. Desde el mirador Ventuso se puede admirar la parte posterior de los gigantescos mallos Firé y Pisón, el macizo de Peña Rueba —que esconde los menos célebres mallos de Agüero—, las todavía bravas y azuladas aguas del río Gállego, las localidades de Riglos y Murillo de Gállego, gran parte de la comarca de la Hoya de Huesca y, en la lejanía a más de 150 km, las cumbres nevadas de la montaña mágica de Aragón: el Moncayo, un balcón natural con una panorámica sin par.

Duración aproximada: 2 horas y media
Dificultad: baja
Desnivel: 300 m